La tormenta económica perfecta de Cuba

La centralización económica, la tardía y lenta apertura a nuevas formas de producción no estatal, un entramado burocrático que debilita el presupuesto nacional, la falta de control y el despilfarro de los recursos del Estado desatan la crisis económica

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Los desabastecimientos constantes han generado un ejército de revendedores, que copan las entradas de los mercados en largas filas, o se roban los productos de los almacenes, y luego salen voceando a 'voz en cuello' tres o cuatro veces su precio original
LA HABANA (Sputnik) — El desabastecimiento, la inflación y una tasa de cambio de divisas en el mercado informal que supera cuatro veces a la oficial han generado una ascendente e indetenible espiral especulativa en Cuba.

La crisis económica, que ya mostraba señales antes de 2020, se agudizó con el impacto de la pandemia del COVID-19, el cierre de las principales fuentes de ingreso de divisas, el desequilibrio entre la oferta y la demanda, y la caída de la disponibilidad de bienes y servicios, efectos que se encadenaron y generaron una espiral inflacionaria que impacta con fuerza en la economía individual de la ciudadanía, mayormente en los de menos recursos.
“Los precios suben de un día para otro, sin lógica alguna. Es como una carrera a ver quién cobra más caro. Esconden los productos para generar incertidumbre, y cuando regresan te clavan el puñal.
Hay gente que está ‘haciendo el pan’ a costa del pueblo, llenándose los bolsillos a costa de la gente, y eso es criminal”, comentó a la Agencia Sputnik una ama de casa que no quiso identificarse, en el municipio Playa, de La Habana.
El pasado 10 de febrero, el viceprimer ministro Alejandro Gil abordó el tema de la inflación y la crisis general que atraviesa la isla, y aseguró que el Gobierno trabaja “para buscar una contención que permita la recuperación económica del país e ir ordenando cada elemento”, aunque admitió que no había soluciones de corto plazo.
“Los desabastecimientos constantes han generado un ejército de revendedores, que copan las entradas de los mercados en largas filas, o se roban los productos de los almacenes, y luego salen voceando a ‘voz en cuello’ tres o cuatro veces su precio original pero esa es la única alternativa de compra que queda para los trabajadores como yo que no pueden lidiar con las colas”, opinó Reynier Salgado, un electricista residente en el municipio habanero de Marianao.

Llamado a producir

Para el Gobierno, la palabra clave sigue siendo producir y elevar la capacidad de oferta en los principales renglones deficitarios, fundamentales en el sector de alimentos.
“El camino pasa por el incremento de la producción, por priorizar esas producciones que van directamente a la oferta, que es lo que estamos haciendo, constituyendo mipymes [micro, pequeñas y medianas empresas] en el sector de la manufactura, buscando la forma de hacer más eficiente la comercialización, aprobando medidas en la agricultura para estimular a los productores”, enfatizó Gil, también ministro de Economía y Planificación, en el programa de la televisión local Mesa redonda.
Gil insistió en que se debe seguir avanzando en las transformaciones de la empresa estatal, de los actores económicos, y pensar en el diseño de un esquema cambiario ajustado a las condiciones reales del país.

Debate

Dado su impacto en la mayoría de la población , la crisis económica y la inflación se han convertido en tema de debate nacional, desde la academia hasta los parques públicos, donde la gente mira abrumada en el presente y esperanzada en el futuro, hacia soluciones que devuelvan el orden y las garantías necesarias a la subsistencia.
El economista José Luis Rodríguez, asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial y Premio Nacional de Economía, en declaraciones al sitio digital Cubadebate opinó que deben darse pasos dirigidos a un proceso de renegociación de la deuda externa, vincular este proceso con una política más flexible de captación de la inversión extranjera directa y reordenar la prioridad en el uso de los recursos disponibles, especialmente de las inversiones del país.
Rodríguez también planteó la necesidad de redistribuir los recursos del plan de la economía para reducir el déficit de divisas de la balanza de pagos, implementar esquemas de convertibilidad segmentados temporales para corregir el diferencial de la tasa de cambio oficial con la tasa de la economía informal, revisar las fichas de costo de las empresas estatales con vistas a reducir los precios de sus producciones y servicios, y desarrollar mecanismos que permitan encadenar productivamente las pequeñas y medianas empresas no estatales con el sector estatal.
Por su parte, otros especialistas y expertos proponen seguir fomentando el surgimiento de nuevos actores económicos, crear los llamados mercados de factores de producción —en particular, mercados de insumos y capital—, crear un mercado cambiario empresarial, dar financiamiento a las empresas y reducir los problemas de asignación de recursos.
Otras propuestas han ido encaminadas a detener el inicio de algunas inversiones que requieren grandes volúmenes de divisas y dedicarlas al financiamiento de pequeñas fábricas para producir alimentos, así como concentrar el trabajo de las empresas estatales agropecuarias en la prestación de servicios a bajo costo a los productores agropecuarios.
En medio de este proceso, las consecuencias más severas impactan principalmente al cubano de a pie, quien lidia a diario con bodegas y mercados semivacíos, con falta de productos esenciales como leche, carne, y medicamentos, a los que solo se accede a través del mercado negro con precios astronómicos, con crisis en el transporte público y con poco acceso a elementales opciones del confort ciudadano.

Herencias

Aun cuando las consecuencias de la pandemia del COVID-19, la crisis económica global y el recrudecimiento del bloqueo de EEUU a la isla han catapultado las dificultades, viejas, negativas y sostenidas prácticas contribuyeron a llegar a este sombrío y desesperanzador escenario, que impulsa a un número considerable de cubanos a intentar buscar suerte más allá de las fronteras nacionales.
La centralización económica, la tardía y lenta apertura a nuevas formas de producción no estatal, un entramado burocrático que debilita el presupuesto nacional, la falta de control y el despilfarro de los recursos del Estado, extensos espacios de tierra cultivable ociosos y llenos de hierbas parásitas, y la falta de incentivos a los productores, entre otras muchas deficiencias, fueron haciendo mella durante años.
Ahora, solo resta confiar y esperar que se den los pasos necesarios e inevitables para recuperar una economía en crisis, asediada desde fuera y herida desde dentro, y se devuelva la esperanza a millones de personas que en una pequeña isla caribeña han hecho del sacrificio una cotidianidad.