Las relaciones diplomáticas entre México y España penden de un hilo

Después de un agitado cruce de comunicaciones con Madrid, que emitió una rápida declaración escrita rechazando las acusaciones, 24 horas después el líder mexicano aclaró que no hablaba de un rompimiento de las relaciones.

226
Las relaciones entre México y España se colocaron a un paso de la ruptura

Ciudad de México, 11 feb (Sputnik).- Las relaciones entre México y España se colocaron a un paso de la ruptura, después de que el presidente Andrés Manuel López Obrador planteó dejarlas “en pausa” hasta que termine su mandato sexenal, a finales de 2024.

Después de un agitado cruce de comunicaciones con Madrid, que emitió una rápida declaración escrita rechazando las acusaciones, 24 horas después el líder mexicano aclaró que no hablaba de un rompimiento de las relaciones.

“No hablé de ruptura, no. Dije: vamos a serenar la relación, que ya no se esté pensando que se va a saquear a México impunemente; ya eso pasó, es una falta de respeto, deberían ofrecer hasta disculpa”, expresó el jefe de Estado en el mismo salón del Palacio Nacional.

Los ecos de su planteamiento resonaron hasta Madrid, donde un sorprendido ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, invitó a López Obrador a aclarar qué significa exactamente su propuesta de pausar las relaciones, expresión que no existe en el lenguaje de la diplomacia internacional.

“Quiero dejar muy claro que el Gobierno de España no ha hecho ninguna acción que pueda justificar una declaración de este tipo”, atajó Albares.

No era el primer desaguisado entre ambos gobiernos, después de las quejas abiertas de López Obrador por la indiferencia y el silencio con que fue recibida en Madrid su invitación a sumarse a un pedido de perdón a los pueblos originarios americanos, al cumplirse 500 años de la Conquista consumada por la expedición de Hernán Cortés.

LOS ACUSADOS

La protesta subió de tono y se remontaron a tres administraciones anteriores, aunque el periodo de las políticas de libre mercado, recorte del gasto público y reducción del papel del Estado en la economía abarcan 36 años en este país.

“Durante el periodo neoliberal, empresas españolas apoyadas por el poder político, tanto de España como de México, abusaron de nuestro país y de nuestro pueblo, nos vieron como tierra de conquista”, protestó indignado el gobernante latinoamericano.

Indicó que en tres gobiernos anteriores, desde el 2000 al 2018, siempre hubo “una empresa favorita de España”.

La mirada de López Obrador es negativa sobre las principales empresas españolas que invierten en su país y las asoció con supuestos negocios turbios.

Afirma que Enrique Peña Nieto (2012-2018) operó a favor de la constructora ibérica OHL; pero esa empresa investigada por presunta corrupción en ambos países no tiene ninguna sentencia en contra, ni la investiga la actual fiscalía mexicana.

A Felipe Calderón (2006-2012) le reprocha que junto con su ministra de Energía, Georgina Kessler, se incorporaron al Consejo de Administración de la empresa española del sector energético Iberdrola, que tampoco enfrenta juicios.

La española Repsol negoció proyectos gasíferos favorables durante el mandato de Vicente Fox (2000-2006), y tampoco tiene litigios pendientes, a pesar de las cotidianas arengas anticorrupción.

Más aún, esa compañía ha comenzado a retirarse de algunos proyectos petroleros ante la posible reversión de una reforma constitucional de 2013, que puso fin al monopolio de la estatal Pemex que duró casi ocho décadas y abrió el sector energético a la inversión extranjera.

“Estamos hablando de subsidios, dinero de todos los mexicanos que en vez de sacar al pueblo de la pobreza se usaba para favorecer a estas empresas”, sentenció el quejoso.

Hay un agravio personal que López Obrador no olvida, de parte del banquero mexicano Roberto Hernández: cuando era presidente de Bancomer, que se fusionó con el banco español BBVA expresó en 2006 el “peligro” de un triunfo de López Obrador en la primera de sus tres campañas.

“Ahora se rasgan las vestiduras por lo que dije, y el que era presidente del Consejo de Administración de Bancomer (Hernández) que pertenece a empresarios españoles (BBVA), en la pasada campaña se pronunció en contra mía, diciendo que yo era un populista”, recordó este jueves.

A la vuelta de los años, regresó la afrenta con poderosa ironía: “Se sentían los dueños del país”.

BUEN FLUJO DE INVERSIONES

Pero los datos reales de la relación bilateral se colocan por todo lo alto: España ocupó en 2021 el segundo lugar en Inversión Extranjera Directa, solo detrás de EEUU, según cifras del Gobierno de México.

Mientras las inversiones estadounidenses sumaron unos 12.300 millones dólares en nueve meses del año pasado, las firmas españolas sumaron más de 2.660 millones de dólares, delante de la japonesa, con unos 1.550 millones de dólares, y de Alemania y Canadá.

También los inversionistas mexicanos gozan del mercado español al que exportaron productos por más de 3.300 millones de dólares.

Los exportadores ibéricos vendieron en este país más 3.760 millones de dólares, según la misma fuente oficial.

Finalmente, el volumen de empresas que vieron peligrar las relaciones son más que el puñado de firmas satanizadas: son 6.500 empresas registradas en la Cámara Española de Comercio en México (Camescom), que venden más que vinos y embutidos.

Queda para los registros de la diplomacia bilateral el señalamiento tajante: “hay que hacer una pausa en las relaciones, porque era un contubernio arriba, una promiscuidad económica, política, en la cúpula de los Gobiernos de México y de España”. Al final, fue prueba superada, por ahora. (Sputnik)