Se cumplen 39 años del asesinato de John Lennon

Mientras Lennon y Ono caminaban hacia su limusina, fueron rodeados por varias personas que buscaban autógrafos; entre estas, Mark David Chapman. Era habitual que los fanes esperaran fuera del edificio Dakota para ver a Lennon y obtener su autógrafo.8​ Chapman, un empleado de hospital de 25 años de edad y proveniente de Honolulu, Hawaii, había ido por primera vez a Nueva York para matar a Lennon en noviembre, pero había cambiado de opinión y regresó a su hogar.​

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El lunes 8 de diciembre de 1980, John Lennon fue asesinado. Su muerte fue producto del daño ocasionado en su cuerpo por cinco balazos disparados hacia su persona por Mark Chapman, según la justicia neoyorquina —y Chapman mismo—, a la entrada del edificio en donde residía cuando Lennon regresaba con su esposa Yoko Ono de la sucursal local de los estudios de grabación Record Plant .

Lennon fue un influyente músico británico inglés de rock quien adquirió fama mundial por haber sido uno de los miembros fundadores de la banda The Beatles, fama que se fue incrementando gracias a su carrera como solista y su labor como activista político en contra de las guerras. Fue declarado muerto a su llegada al St. Luke’s-Roosevelt Hospital Center, donde el personal señaló que nadie podría haber vivido más de unos pocos minutos ante tales lesiones, pues Lennon había perdido cerca del 80 % de su volumen sanguíneo. Poco después se reportó la muerte del músico a las emisoras locales de noticias, lo que llevó a que por esto se congregara una enorme multitud tanto en las afueras del hospital como frente a su domicilio.

Fue cremado el 10 de diciembre en el Cementerio Ferncliff de Hartsdale, Nueva York; las cenizas fueron entregadas a Ono, quien decidió no organizar un funeral, aunque se hicieron varios homenajes y tributos en su honor. Chapman, por su parte, fue condenado a veinte de años de prisión y ha permanecido encarcelado desde entonces tras varias campañas en contra de su liberación; al menos hasta 2018, se le ha negado la libertad condicional diez veces desde que fue elegible para ella en el año 2000

Asesinato

En la mañana del 8 de diciembre de 1980, la fotógrafa Annie Leibovitz fue al apartamento de Ono y Lennon para realizar una sesión fotográfica para la revista Rolling Stone. La misma había prometido a Lennon que una fotografía con Ono sería la portada, pero inicialmente trató de obtener una imagen del artista solo.​ Leibovitz recordó que «nadie quería a Ono en la portada».​ Lennon insistió que tanto él como su esposa debían estar en la portada, y después de capturar las imágenes, Leibovitz abandonó el apartamento del matrimonio. Después de esto, Lennon dio la que sería su última entrevista al DJ de San Francisco, Dave Sholin, para un programa musical en la RKO Radio Network. A las 5 p. m., Lennon y Ono abandonaron su apartamento para mezclar juntos la pista «Walking on Thin Ice», con Lennon en la guitarra principal, en Record Plant Studio.

Mientras Lennon y Ono caminaban hacia su limusina, fueron rodeados por varias personas que buscaban autógrafos; entre estas, Mark David Chapman. Era habitual que los fanes esperaran fuera del edificio Dakota para ver a Lennon y obtener su autógrafo.8​ Chapman, un empleado de hospital de 25 años de edad y proveniente de Honolulu, Hawaii, había ido por primera vez a Nueva York para matar a Lennon en noviembre, pero había cambiado de opinión y regresó a su hogar.​ Silenciosamente, le entregó a Lennon una copia de Double Fantasy, y el músico lo firmó.​ Tras hacerlo, Lennon cortésmente le preguntó, «¿Es todo lo que quieres?», y Chapman asintió. El fotógrafo Paul Goresh tomó una foto del encuentro.

La pareja pasó varias horas en el estudio antes de regresar al edificio Dakota a las 10:50 p. m. Lennon no quiso comer fuera para poder estar en casa a tiempo para dar las buenas noches a su hijo de cinco años, Sean, antes de que éste fuese a dormir, además de que al ex-Beatle le agradaba complacer, ya fuera con autógrafos o fotografías, a todos los fanáticos que lo habían estado esperado un largo tiempo para verlo fuera de su hogar. Salieron de su limusina en la Calle 72, a pesar de que el coche podría haber ido hacia el patio, donde pudo haber estado más seguro.

El portero del edificio Dakota, José Sanjenís Perdomo, y un conductor de un taxi, vieron a Chapman parado en la sombra del arco.​ Ono caminó delante de Lennon hacia la recepción. Mientras éste pasaba, Chapman le disparó cinco balas de punta hueca con un revólver .38 Special de Charter Arms. En la radio, televisión, y periódicos se reportó que, antes de los disparos, Chapman habría gritado «Sr. Lennon» para, posteriormente, dejarse caer en una «posición de combate»,​ pero esto no se menciona en las audiencias judiciales ni en las entrevistas con los testigos. Chapman ha dicho que no recuerda haber gritado el nombre de Lennon antes de dispararle.​ Un tiro falló, pasando por encima de la cabeza de Lennon e impactando en una ventana del edificio Dakota. Sin embargo, dos tiros le dieron en el lado izquierdo de su espalda y dos más penetraron su hombro izquierdo. Las cuatro balas infligieron graves heridas, con al menos una de ellas perforando su aorta.​ Lennon subió cinco peldaños hacia el área de seguridad, dijo: «me dispararon», y se desplomó. El conserje Jay Hastings cubrió al músico con su uniforme, y le quitó las gafas; luego llamó a la policía.

En el exterior, el portero Perdomo quitó la pistola de la mano a Chapman y la pateó lejos de la acera. Éste último, a continuación, se quitó el abrigo y sombrero para prepararse a la llegada de la policía para mostrar que no llevaba ningún tipo de arma oculta, y se sentó en la acera. El portero le gritó a Chapman: «¿Te das cuenta de lo que has hecho?», a lo cual éste, con mucha calma, respondió: «Sí, acabo de disparar a John Lennon». Los primeros policías en llegar fueron Steve Spiro y Peter Cullen, quienes estaban en la Calle 72 con Broadway cuando escucharon un reporte de disparos ocurridos en el edificio Dakota. A su arribo, los oficiales encontraron a Chapman sentado «muy calmado» en la acera. Informaron que Chapman había dejado caer el revólver al suelo y sostenía un libro de bolsillo, The Catcher in the Rye, de J.D. Salinger.20​ Chapman había escrito un mensaje en la parte interior de la tapa del libro: «Para Holden Caulfield. De Holden Caulfield. Ésta es mi declaración». Más tarde diría que su vida reflejaba la de Holden Caulfield, el protagonista del libro.

El segundo equipo de policías en llegar unos pocos minutos después estuvo compuesto por Bill Gamble y James Moran. Inmediatamente cargaron a Lennon en su coche patrulla y le llevaron rápidamente al St. Luke’s-Roosevelt Hospital Center. El oficial Moran dijo que colocaron al cantante en el asiento trasero. Moran preguntó «¿Sabes quién eres?»; hay versiones contradictorias sobre lo que sucedió después. En una de ellas, se dice que Lennon asintió ligeramente y trató de hablar, pero solo fue capaz de emitir un sonido de gorgoteo y perdió el conocimiento poco después.

El Dr. Stephan Lynn recibió a Lennon en la sala de emergencias del nosocomio. Cuando Lennon llegó, éste no tenía pulso y no respiraba. Lynn y otros doctores trabajaron durante 20 minutos, abriendo el pecho de Lennon e intentando hacer un masaje cardíaco manual para restablecer la circulación, pero el daño en los vasos sanguíneos alrededor del corazón era inconmensurable.23​ Lennon fue declarado muerto a la llegada a la sala de emergencias del Roosevelt Hospital a las 11:15 p. m. por el Dr. Lynn. La causa de la muerte se reportó como una hipovolemia, causada por la pérdida de más del 80 % del volumen sanguíneo. El Dr. Elliott M. Gross, jefe del Servicio Médico Forense, dijo que nadie podría haber vivido más de unos pocos minutos con tales heridas múltiples de bala, ya que Lennon había sido herido con cuatro balas de punta hueca, que se expanden al entrar en el objetivo y perturban gravemente el tejido a medida que viajan a través de la zona destinada, con lo cual, los órganos dañados estaban prácticamente destruidos al producirse el impacto. Ono, llorando mientras decía: «Ay no, no, no, no… díganme que no es verdad», fue llevada al Roosevelt Hospital y entró en estado de shock después de saber que su marido había muerto.25​ El día siguiente, Ono emitió una declaración: «No hay ningún funeral para John. John amó y rezó por la raza humana. Por favor, hagan lo mismo por él. Con cariño, Yoko y Sean».