Fueron encontradas en un escondite subterráneo cerca de la pirámide de Keops en Egipto hace exactamente 65 años. Según los historiadores, estas naves tienen más de 4.500 años de antigüedad.


La primera barca fue encontrada por casualidad por el arqueólogo Kamal Mallakh cerca de la pirámide de Guiza, al retirar unos fragmentos de piedra. Allí los investigadores chocaron con una cámara subterránea triangular enorme cuyo techo estaba formado por 40 pesados bloques de piedra caliza.

En su interior había una barca de madera desarmada que había pertenecido al hijo de Keops, el faraón Dyedefra. Después de armar la nave, su tamaño se hizo evidente: era de casi 44 metros de largo y casi seis metros de ancho. Disponía de diez pares de remos, dos cabinas de nueve metros cuadrados cada una, y bajo calado que le permitía pasar por ríos.

La cámara sellada contenía 1.224 piezas, por lo que los científicos tardaron diez años en ensamblar la barca sin usar herramientas modernas. Ahora el hallazgo se encuentra en un museo especial en Guiza.

La barca presentaba rastros de explotación, así que no era solo un objeto. Aparentemente, el faraón la tomaba para navegar a lo largo del Nilo visitando templos.

Casi inmediatamente tras abrir la primera, se conoció la existencia de una segunda cámara subterránea, pero la abrieron más tarde por temor a dañar lo que estaba dentro. En su interior había otra barca, aunque más pequeña y peor conservada. La comenzaron a armar solo en el 2011.

Las barcas eran símbolos religiosos muy importantes para el Egipto antiguo, un atributo del dios del Sol –Ra–. Todos los días el dios Ra navegaba en una barca diurna por todo el país y por la noche volvía en una barca nocturna.