Yasna Provoste: odisea progresista en nave conservadora

La senadora Yasna Provoste Campillay tiene ascendencia del pueblo diaguita, se posiciona a la centroizquierda de la política, se identifica como feminista y es la única mujer entre los siete candidatos que competirán en las próximas elecciones del 21 de noviembre.

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Yasna Provoste Campillay tiene ascendencia indígena, del pueblo diaguita, se posiciona a la centroizquierda de la política, se identifica como feminista y es la única mujer entre los siete candidatos que competirán en las próximas elecciones del 21 de noviembre.

Santiago, 20 oct (Sputnik).- La senadora Yasna Provoste Campillay tiene ascendencia del pueblo diaguita, se posiciona a la centroizquierda de la política, se identifica como feminista y es la única mujer entre los siete candidatos que competirán en las próximas elecciones del 21 de noviembre.
Ese perfil progresista consiguió elevar su popularidad sobre todo después de las protestas del estallido social de 2019, construyendo un rol negociador al interior del Congreso, que cimentó el camino para una insospechada candidatura presidencial.

Sin embargo, en las últimas semanas, su carrera a La Moneda (sede de Gobierno) se ha ido estancando según las encuestas. Muchos creen que aquello podría deberse a su militancia en el Partido Demócrata Cristiano (centroizquierda), la tienda más conservadora de todo el espectro de partidos de la oposición, que podría estar actuando como un disuasivo para conquistar más votos de la izquierda.

La principal piedra de tope para Provoste es que varios parlamentarios de la democracia cristiana han votado distinto a ella en proyectos de ley de vital importancia para su candidatura, minando el rol unificador al que aspira. Últimamente, ha tenido problemas para aunar los votos en dos iniciativas clave que ella apoya: despenalización del aborto y retiro anticipado de pensiones.

INDÍGENA, GIMNASTA Y PROFESORA

“Muchos no me quieren porque soy negra, chica e india”, dijo Provoste hace años a la prensa, cuando ejercía como ministra de Educación en el primer mandato de Michelle Bachelet (2006-2010 y 2014-2018), explicando que su postura progresista se condice con su origen alejado de la elite.

Nació en Vallenar, una pequeña ciudad de 51.000 habitantes en el norte del país y a los 18 años se mudó a la zona central para estudiar docencia en educación física. Durante su época universitaria se destacó en dos ámbitos: la política, entrando a militar a las filas del Partido Demócrata Cristiano, y en la gimnasia. Ganó varios campeonatos en disciplinas de gimnasia artística y, posteriormente, en atletismo.

Después de ocupar algunos cargos administrativos en el Gobierno de Ricardo Lagos (2000-2006) entró a las grandes ligas con Bachelet, quien la nombró ministra de Educación. No obstante, su rol fue constantemente cuestionado por la derecha, que la acusó de negligencia y desorden en el manejo de los dineros de las subvenciones escolares.

La denuncia derivó en una acusación constitucional formal y fue destituida. Se trató de la primera ministra de Estado en perder su cargo a través de esta fórmula desde el retorno de la democracia en 1990.

En 2013 inició una carrera parlamentaria, primero en la Cámara de Diputados y luego en el Senado. En 2017 logró la presidencia de la cámara alta y desde esa palestra encabezó varios proyectos de ley de corte progresista, distinguiéndose de sus compañeros de partido.

Después de las protestas del estallido social, su liderazgo en la centroizquierda adquirió un cariz especial, sobre todo porque firmó e impulsó un proyecto que actualmente se discute en el Congreso que establece un indulto para los manifestantes detenidos en la revuelta.

Muchos esperaban que esta iniciativa fuera apoyada solo por la izquierda, pero el hecho de que Provoste lo encabezara generó un ánimo de unidad en la oposición.

Ese ánimo elevó su popularidad entre la gente y en las encuestas, y el 21 de agosto de este año ganó la primaria del bloque de centroizquierda Unidad Constituyente, frente a los candidatos del Partido Socialista y del Partido Radical, transformándose en la aspirante del sector para noviembre.

APUNTA A LA MAYORÍA, NO UNANIMIDAD

Provoste es consciente de que lograr la aprobación de algunos proyectos clave significaría un impulso importante en su candidatura. Y también de que es en su partido donde está la mayoría de parlamentarios de oposición que amenazan con no dar la unanimidad.

La candidata se reunió con la Asociación de Corresponsales de Prensa Extranjera en Chile, encuentro del que participó la Agencia Sputnik.

En conversación con esta agencia, Provoste se refirió a su relación con los parlamentarios de su partido, y admitió que con su liderazgo en el Congreso no espera encontrar unanimidad. “Nosotros aspiramos a poder concretar una gran mayoría que nos permita hacer las transformaciones que el país necesita”, señaló.

“En el caso de la despenalización del aborto en 14 semanas concurrió la mayoría de los votos de la democracia cristiana para poder tramitar a favor la iniciativa”, agregó, recalcando que el proyecto logró pasar su primer trámite legislativo. Efectivamente, el proyecto pasó el primero paso, pero sin el voto a favor de cinco de sus diputados, a pesar de que Provoste había advertido que esta era una cuestión de principios feministas.

La votación del cuarto retiro de fondos de pensiones aún está pendiente en el Senado y a Provoste sólo le falta convencer a un senador de oposición para lograr la unanimidad: Carolina Goic, de su propio partido. “Nosotros hemos conversado con todos quienes formamos parte de la oposición, incluida la senadora que usted me menciona”, afirmó la candidata, consultada por la Agencia Sputnik.

“Hemos conversado de manera individual y colectiva, y aunque creemos que (el cuarto retiro) es una decisión importante, también lo son otras como la discusión del presupuesto nacional, donde existe una lógica de unidad de oposición”, sostuvo.

Dentro de las principales propuestas de Gobierno de la senadora están: crear un seguro universal de salud, eliminar las exenciones tributarias, reducir la jornada laboral a 40 horas semanales, terminar con el sistema actual de Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), igualdad salarial entre hombres y mujeres y legalizar el aborto hasta las 14 semanas.

Los siete candidatos a la presidencia son Gabriel Boric (Frente Amplio, bloque de izquierda), Eduardo Artés (Unión Patriótica, izquierda), José Antonio Kast (Partido Republicano, conservador), Sebastián Sichel (candidato oficialista, centroderecha), Franco Parisi (Partido de la Gente, centroderecha), Marco Enríquez-Ominami (Partido Progresista, izquierda) y Yasna Provoste (demócrata cristiana, centroizquierda) (S