Álvaro Puga: el ghostwriter de Pinochet que buscó dar un relato “épico” a la dictadura

Puga siempre negó estar involucrado con la DINA. De hecho, la justicia nunca lo persiguió, ni siquiera lo llamó a declarar y él murió en total impunidad

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Durante la dictadura de Pinochet más de 28.000 personas fueron torturadas, 3.227 fueron asesinadas y unas 200.000 fueron obligadas al exilio, según cifras oficiales.

Santiago, 8 sep (Sputnik).- “Álvaro Puga fue una suerte de ideólogo de la dictadura”, explica a la Agencia Sputnik el periodista chileno Juan Cristóbal Peña, quien recientemente hizo públicos casi 200 documentos secretos de inteligencia redactados por Puga como el encargado de comunicaciones del régimen de Augusto Pinochet (1973-1990).

Peña encabezó el proyecto periodístico “El primer civil de la dictadura”, donde a través de material escrito, multimedia y un podcast relató lo que descubrió analizando los informes de Puga, el ghostwriter (escritor fantasma) que, en las sombras, escribía los discursos de Pinochet.

“La investigación tiene ese nombre porque Puga fue prácticamente el único civil que trabajó junto a las Fuerzas Armadas mientras transcurría el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973”, explica Peña.

“Puga estuvo a cargo de la Oficina de Asuntos Públicos, que llevaba las comunicaciones del régimen. Fue el responsable de censurar a la prensa, libros y películas y en paralelo, sirvió como una suerte de ideólogo que pretendió dar un relato épico y fundacional a la dictadura, instalando la idea de que, con el golpe de Estado, hubo un antes y un después en la historia de Chile. Él generó el concepto de que el golpe fue una segunda independencia e instaló el símbolo de la “Llama de la Libertad” como propaganda”, cuenta el periodista, recordando una estructura simbólica de fuego ceremonial que construyó Pinochet en el centro de la capital.

El germen de la investigación se formó hace más de diez años, cuando Peña realizó una serie de entrevistas a Puga antes de que este falleciera, en 2015.

El comunicador consiguió que Puga le entregara dos maletas con 166 documentos clasificados que él mismo había redactado para el régimen. En estos había discursos, informes políticos, planes de espionaje, operaciones propagandísticas y mucho material que confirmó las conspiraciones comunicacionales de la dictadura para llevar adelante el régimen de terror que dejó más de 3.200 personas ejecutadas.

Los documentos corroboran que la dictadura hizo seguimientos políticos, utilizó micrófonos ocultos, usó métodos para espiar y contrató informantes. Además, el periodista dijo esta agencia que los documentos constatan que Puga fue asesor directo de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), la policía secreta de Pinochet y principal órgano represor del régimen.

“Puga siempre negó estar involucrado con la DINA. De hecho, la justicia nunca lo persiguió, ni siquiera lo llamó a declarar y él murió en total impunidad. Sin embargo, estos documentos, que él mismo me pasó, confirman sus asesorías a este órgano”, afirma Peña.

EN BUSCA DEL RECONOCIMIENTO

Puga fue autodidacta. Sin formación profesional, comenzó a forjarse como intelectual de derecha entre los años 50 y 60. Viajó a Buenos Aires y se relacionó con académicos conservadores y militares de derecha en Argentina, trayendo a Chile ese aprendizaje que posteriormente usó durante el Gobierno socialista de Salvador Allende (1970-1973) para hacer oposición.

“En Chile comenzó a relacionarse con periodistas y con la prensa conservadora de la época, quienes después, durante el régimen, actuaron como sus cómplices. Se alió con políticos de derecha y se hizo fama de anticomunista, criticando a Allende a través de columnas de opinión. De esa manera se explica que Puga, a pesar de ser un civil, fuera considerado por los militares para participar en el golpe de Estado”, señala Peña.

El periodista relató que con la caída del Gobierno de Pinochet en 1990 comenzó también la debacle de Puga. Debido a que el intelectual trabajó para desligarse de toda responsabilidad en los crímenes de la dictadura, cultivó un bajo perfil que lo llevó a perder el reconocimiento de sus pares y cayó en el olvido del mundo político. “A pesar de que era una persona muy hábil e intelectualmente complejo, Puga murió empobrecido, odiado y despreciado incluso por la derecha. No obstante, esa misma cautela le sirvió para pasar inadvertido y nunca tener que rendir cuentas por sus vínculos con órganos represivos”, explica el periodista.

En el sitio Revistaanfibia.cl se encuentra la plataforma con los reportajes publicados por Peña sobre Puga, mientras que el podcast sobre el tema se estrenará el mismo lunes 11 de septiembre, día en que se cumplen 50 años del golpe. En el sitio web están digitalizados todos los documentos secretos rescatados, mientras que los físicos fueron donados al Museo de la Memoria en Santiago. “La importancia de este trabajo, más allá de Puga, es conocer cómo funcionó la burocracia de la dictadura y ver el papel que jugaron los civiles como cómplices del régimen que encabezó las violaciones a los derechos humanos”, cierra el periodista.

Durante la dictadura de Pinochet más de 28.000 personas fueron torturadas, 3.227 fueron asesinadas y unas 200.000 fueron obligadas al exilio, según cifras oficiales. (Sputnik)

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