América Latina debe estar alerta ante viruela del mono para evitar saturación sanitaria

La viruela del mono es una enfermedad zoonótica (que puede transmitirse entre animales y seres humanos) con síntomas de fiebre, dolor de cabeza y muscular, e inflamación en los ganglios.

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Imagen de Alexandra_Koch en Pixabay

Montevideo (Mesa Américas), 6 ago (Sputnik).- A medida que empiezan a conocerse nuevos casos de la viruela del mono en América Latina, la sombra del covid-19 y los miedos vuelven a aparecer en la región. Sin embargo, hay una buena noticia: este virus, en un principio, implica una amenaza menor.

Esto no significa bajar los brazos: los países latinoamericanos deberían aprender la lección que dejó la pandemia del covid-19, actuar rápidamente, aislar los casos y evitar la saturación de los sistemas sanitarios, recomendó, en diálogo con la Agencia Sputnik, el médico infectólogo paraguayo Tomás Mateo Balmelli.

“Se están viendo casos que no se veían antes, pero hay que atentos para que no se salga de control y que no vuelva nuevamente a ocurrir como con el covid-19, que actuamos tardíamente y llevó a un estrés del sistema sanitario (…) Sin embargo, es poco probable que se produzca una situación como el covid-19, pero hay que estar atentos. La idea es no estresar a los sistemas sanitarios”, afirmó el experto.

En su boletín más reciente, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) informó que en 24 países de las Américas se han detectado unos 10.000 casos de la viruela del mono.

Entre los 18 países de las Américas con casos de viruela del mono se encuentran: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, Perú y Venezuela.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al brote de viruela del mono como una emergencia sanitaria mundial el pasado 23 de julio.

Balmelli, profesor de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción y jefe de Infectología del Departamento Oncológico del Hospital de Clínicas de Paraguay, afirmó que en los últimos años se han visto pocos casos con esta alerta epidemiológica, como por ejemplo la influenza H1N1, el brote de polio, de ébola y el covid-19.

“Este nivel de emergencia de salud pública con importancia internacional es para alertar a los países de que tenemos que estar vigilantes de esta enfermedad que antes estaba circunscripta a África y que ahora con la globalización se disemina, distintas regiones están afectadas con un número y tiempo inusual y que tiene que ser motivo de alerta”, agregó.

Consideró que es difícil que se llegue a una pandemia como el covid-19, porque el virus ya es conocido, se sabe cómo se transmite y hay vacunas y tratamiento antiviral “efectivo”.

“Sí es una situación de emergencia sanitaria y de alerta para poder detectar los casos de forma precoz y evitar que se sobresaturen los sistemas sanitarios. Es un panorama que no hay que asustarse pero sí que hay que estar alerta”, afirmó.

La viruela del mono es una enfermedad zoonótica (que puede transmitirse entre animales y seres humanos) con síntomas de fiebre, dolor de cabeza y muscular, e inflamación en los ganglios.

La mayoría de las personas se recuperan en unas semanas, pero algunas veces surgen complicaciones.

ORÍGENES

La viruela del mono es una enfermedad “altamente conocida” y es un virus parecido al de los humanos, el cual ya fue descripto en 1958 en un laboratorio en Copenhague, indicó el infectólogo paraguayo.

“Se cree que ya en los años 1.000 antes de Cristo existía la viruela humana. La viruela del mono se considera una zoonosis, el virus se transmite del animal al hombre, generalmente por contacto estrecho, tiene sus orígenes en África”, afirmó.

Hay dos tipos de la viruela del simio: la de África central, que es más virulenta, y la de África occidental, que es menos agresiva, explicó el especialista.

“Aparentemente el virus de la viruela del mono que está circulando en todos los países es este virus menos agresivo, el que viene de África occidental”, comentó.

TRANSMISIÓN

La forma más común de transmisión es por contacto estrecho, “lo que condiciona que difícilmente esto pueda convertirse en pandemia”, afirmó Balmelli.

La transmisión por contacto estrecho se da por el contacto piel con piel o secreciones, explicó el infectólogo.

Asimismo, el contagio se da en las dos semanas del periodo de incubación y el individuo asintomático no transmite el virus.

“También aparentemente el virus puede pasar de una madre infectada al feto y puede estar en el semen de los varones, por eso la recomendación que se está dando es que los individuos que tuvieron la infección usen preservativo hasta tres meses después de la infección”, explicó.

Sin embargo, hay contagios “indirectos”, que son más “raros y difíciles” pero pueden ocurrir, por ejemplo compartir ropa de cama, toallas o ropa propiamente dicha, indicó.

“También se puede contraer la infección por gotitas en el aire al toser o gritar. Pero no es algo común”, dijo.

VACUNA Y MORTALIDAD

Por otro lado, el especialista señaló que hay una vacuna disponible contra la enfermedad que se aplica a aquellos individuos que han tenido un contacto estrecho con un caso confirmado y, además, existe una medicación antiviral “aparentemente efectiva” para tratar a los pacientes vulnerables a las formas severas.

Los sectores más vulnerables a la viruela del mono son los niños pequeños, las embarazadas, adultos mayores y los pacientes con inmunosupresión.

“La viruela del mono, proveniente de África occidental, tiene una mortalidad de menos del 1 por ciento. La mortalidad de los países del primer mundo es inferior por tener buenos accesos a los sistemas sanitarios”, indicó.

El virus puede producir complicaciones como encefalitis o afectación de otros órganos esenciales y genera lesiones en la piel como manchas rojas, que luego se transforman en ampollas de contenido claro y luego se vuelven una “costra” que aborda la cara y miembros superiores e inferiores, afirmó.

La encefalitis es la inflamación del cerebro, puede poner en riesgo la vida y tiene como síntomas leves el dolor de cabeza, la rigidez en el cuello, fiebre, fatiga o debilidad. Como síntomas graves, incluye alucinación, agitación, confusión, convulsiones, problemas con el habla o la audición y pérdida de conciencia.

Hasta el 3 de agosto, la OMS contabilizaba 25.054 casos a nivel global y 11 muertes, según datos de su boletín más reciente. (Sputnik)