Haití: la desgracia de la inestabilidad y violencia

Haití es víctima de la inestabilidad del Gobierno y la violencia de las pandillas", dijo, a su regreso a Estados Unidos, Alen Speer, director ejecutivo de Agape Flights

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En medio de la pobreza generalizada y la criminalidad rampante, los secuestros de niños y niñas se han convertido en un negocio lucrativo. Esto es aborrecible

Puerto Príncipe, 15 abr (Sputnik).- Tras la tragedia por el incendio de una avioneta en medio de las manifestaciones contra la inseguridad en Haití, Agape Flights, una organización benéfica religiosa que transporta ayuda a misioneros en las Antillas, anunció que reanudaba sus vuelos al país caribeño.

“El programa de vuelos del grupo se reanuda luego de la destrucción el 29 de marzo de su otro avión en Haití”, anunció en su página web una semana después de los sucesos, y cuando el equipo pudo regresar a salvo a la Florida, Estados Unidos.

Los hechos que de inmediato ocuparon titulares en los medios occidentales tuvieron lugar en medio de la ola de protestas contra el aumento de la violencia, los asesinatos y secuestros en una nación ya marcada por la crisis política, el hambre y la recesión económica.

En la ciudad de Les Cayes, en el sur del país, un grupo de manifestantes invadieron el aeropuerto Antoine Simon y luego prendieron fuego a la avioneta de los misioneros que llevaban ayuda a los damnificados por el terremoto del 14 de agosto.

Imágenes que circularon en redes sociales dieron cuenta de varias personas que accedieron al fuselaje del avión y luego destrozaron su interior. Al menos una persona murió durante los hechos.

Las manifestaciones coincidieron con el aniversario 35 de la aprobación de la Constitución, y mientras las cifras de inseguridad y el accionar de las bandas aumentan con total impunidad a pesar de las promesas del Gobierno y las recientes operaciones de la Policía que detuvo a varios líderes de pandillas.

“Haití es víctima de la inestabilidad del Gobierno y la violencia de las pandillas”, dijo, a su regreso a Estados Unidos, Alen Speer, director ejecutivo de Agape Flights, e insistió en que el lamentable incidente no detendrá la labor de la organización.

“No seremos disuadidos de hacer lo que Dios nos llamó a hacer”, aseguró en declaraciones al periódico estadounidense The Venice Gondolier Sun.

INESTABILIDAD Y VIOLENCIA

La historia reciente de país caribeño ha estado marcada por la inestabilidad política, económica y social, además de una creciente espiral de violencia, que no disminuyó pese a los 13 años de ocupación militar de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilidad (Minustah), la más larga del organismo mundial en un país sin guerra.

Desde la caída del dictador Jean Claude Duvalier en febrero de 1986, la nación antillana tuvo una veintena de gobiernos encabezados por presidentes electos o provisionales, militares, consejos interinos, o administraciones de transición.

La salida de la Minustah en octubre de 2017, que funcionó como un ejército durante su prolongada estancia, sumó al país en una ola de violencia que no ha podido ser contenida por los 16.000 agentes policiales.

El golpe de gracia fue el asesinato del presidente Jovenel Moïse, ocurrido en julio de 2021, ante la inacción de su cuerpo de seguridad policial, y para el cual, casi un año después, aún no existen respuestas.

Desde antes del magnicidio Haití estaba sumido en la violencia con el poderío de las bandas armadas que controlan amplias zonas del territorio. A finales de octubre la acción de estos grupos impidió la distribución de combustibles durante casi un mes, deteniendo las actividades económicas, docentes y sanitarias.

Un informe del Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos, reveló que durante el 2021 al menos un millar de personas fueron secuestradas, la mayoría en la capital y sus alrededores, de lo cual se desprende que es el país con más raptos per cápita en todo el mundo.

Esa misma instancia señaló que de enero a marzo se registraron 225 secuestros, un 58 por ciento más que igual periodo del 2021, aunque disminuyeron los casos de extranjeros. “Es muy probable que se deba a la suspensión de operaciones de la mayoría de las organizaciones y fundaciones benéficas internacionales en Haití”, subrayó el reporte y criticó la impunidad de las pandillas.

Mientras tanto, el Gobierno continúa con sus promesas de restablecer el orden público, combatir las bandas y frenar el flagelo de la inseguridad, aún sin los resultados esperados. (Sputnik)