Ecuador enfrenta ola de corrupción en medio de la pandemia del coronavirus

Mascarillas de 4 dólares, cobradas a 12; bolsas para cadáveres de 12, en más de 148 dólares; canastas de productos alimenticios a casi el doble de su valor y otros casos similares están actualmente bajo investigación de la Fiscalía.

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En medio de la crisis del coronavirus, Ecuador, uno de los países de Sudamérica más afectados por la pandemia, enfrenta otro desafío: una galopante corrupción que se aprovecha de la difícil situación.

“¡No vamos a permitir actos de corrupción! Caiga quien caiga. Exijo todo el peso de la justicia para quienes roban dineros públicos en compras de insumos médicos y más grave aún, aprovechándose del dolor ajeno en la emergencia”, manifestó el presidente del país, Lenín Moreno, en medio de los escándalos que se han registrado y en un mensaje dirigido a la Contraloría General del Estado, la Fiscalía y la Secretaría Anticorrupción.

En medio de la pandemia, el primer escándalo que se desató fue el del proceso de compra con sobreprecios de insumos médicos para combatir la pandemia del coronavirus, por parte del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).

A finales de marzo, la fiscal general de Ecuador, Diana Salazar ordenó la apertura de una investigación previa en este caso, luego que se conociera que esta institución pretendiera adquirir 131.890 mascarillas N95 a 12 dólares cada una, cuando su precio ronda los 4. La adquisición daba un total de 1.582.680 dólares, cuando debía ser de 514.371, es decir, un perjuicio al Estado de 1.068.309 dólares.

El 31 de marzo, comenzaron los allanamientos en la oficinas del IESS por este casos, tanto en Quito como en Cuenca, ciudad al sur del país, y Guayaquil, en la región Costa.

“Indicios de responsabilidad penal”

Varios días después, la Contraloría General del Estado informó sobre la emisión de un informe a la Fiscalía, en el que manifestó que encontró “indicios de responsabilidad penal” en este caso del IESS. La institución señaló que no solo encontró irregularidades en el proceso de compra de las mascarillas, sino, también, en el de la adquisición de pantallas faciales, guantes y otros equipos de protección.

La Contraloría también hizo referencia a que, “a pesar de que en el Sistema Nacional de Contratación Pública se encuentran registrados más de 10.000 proveedores con capacidad para cumplir con el objeto de la contratación, esta se adjudicó a la empresa ALMANTOP S. A., inscrita en la Superintendencia de Compañías para el servicio de venta de alimentos y bebidas”.

Esta institución aportó mayores detalles. Mencionó en su informe que se observó sobreprecio en los productos: por mascarillas tipo N95 se estableció una diferencia del 400 %, en mascarillas quirúrgicas elástico tamaño estándar hay un incremento del 100 %, en guantes de látex mediano del 253 % y en guantes de látex talla grande el 81 %; las pantallas faciales (protectores oculares) tienen un precio en el mercado de 0,23 centavos de dólar, pero fueron cotizados por 21,53 dólares, un aumento de 9.259 %.

Posteriormente, Salazar confirmó, tras el informe de Contraloría y los allanamientos realizados, que la Fiscalía cuenta con elementos de convicción para formular cargos.

En medio de este escándalo el Consejo Directivo del IESS resolvió remover del cargo al director General de la entidad, Miguel Ángel Loja; así como a la directora nacional de Servicios Corporativos y la subdirectora nacional de Contratación Pública, involucrados en la polémica.

También presentó su renuncia, en dos oportunidades, hasta que fue aceptada por Moreno, el presidente del Consejo Directivo del IESS, Paúl Granda.

Cobros en hospitales

El 8 de abril, la Fiscalía General del Estado informó sobre la apertura de otra investigación, esta vez relacionada con el cobro indebido en hospitales públicos a familiares de fallecidos para entregar los cadáveres, cuando se desbordó el sistema sanitario y funerario en Guayaquil.

La investigación se abrió tras la denuncia de la Fuerza de Tarea Conjunta para Levantamiento de Cadáveres, que se instaló en Guayaquil para encargarse de los cientos de fallecimientos en la ciudad en esas semanas.

“Se puede presumir negligencia de esos funcionarios o la existencia de una supuesta red de personas de dichos hospitales, quienes se dedican a solicitar dinero a los familiares de los difuntos para que les entreguen los respectivos cadáveres a sus seres queridos”, dice un escrito publicado por el propio Moreno en su cuenta en Twitter.