El nacimiento de la guerra fría

El temario imaginado por Roosevelt y Churchill chocó con el malhumor y la poca predisposición de Stalin, sobre todo con el rol que le cabría al líder francés Charles De Gaulle, que se creía Juana de Arco y no había aportado mucho a la victoria aliada.

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El 4 de febrero de 1945, en Crimea, sobre las costas del Mar Negro, se juntaban los presidentes Roosvelt, Churchil y Stalin, reunión que definiría el rumbo de la Segunda Guerra Mundial, el destino de Alemania y el inicio de la Guerra fría, ese día comenzaba la “Conferencia de Yalta”. Hacia fines de 1944 las tropas rusas avanzaban a paso firme en el este europeo y las tropas de los EEUU marchaban hacia el centro de Europa desde Francia e Italia, por ello el destino de Alemania estaba sellado. En ese marco de una tarde o temprana segura victoria aliada los líderes de los EEUU, Gran Bretaña y Rusia decidieron reunirse para comenzar a pensar la postguerra, el lugar elegido, Yalta, en el ya liberado de alemanes territorio de Crimea.

Hasta allí llegaron Iósif Stalin en tren, Winston Churchill y Franklin Delano Roosevelt en aviones desde bases propias en Europa. El temario imaginado por Roosevelt y Churchill chocó con el malhumor y la poca predisposición de Stalin, sobre todo con el rol que le cabría al líder francés Charles De Gaulle, que se creía Juana de Arco y no había aportado mucho a la victoria aliada. Pese a las dificultades de intereses, se firmaron los primeros acuerdos para organizar la postguerra, entre los puntos de consenso estaban la creación de las Naciones Unidas, la desmilitarización alemana y división de su territorio en 3 zonas, dejando afuera a Francia.

Se fijaron los montos de las indemnizaciones que Alemania debía pagar, se tomarían en parte de pago, empresas y patentes medicinales e industriales, solo se dejaría en manos locales una mínima porción de la economía para la subsistencia del pueblo. Los problemas se presentaron cuando se trataron los destinos de los países ocupados por Rusia y la nueva delimitación de las fronteras Europeas, los destinos de Polonia, Rumania, Checoslovaquia, Yugoslavia y Bulgaria estaban echados, Churchill le dijo a Stalin “El águila debe permitir a las pequeñas aves cantar, sin importarle qué canten”. Los escasos compromisos que Stalin mantenía con Roosevelt cayeron cuando este último falleció 2 meses después, nacía la Guerra Fría.

EFEMERIDES HISTORICAS