Encuentran un amuleto de la diosa egipcia Hathor de unos 3.000 años de antigüedad

Se cree que los fenicios llevaron esa y otras piezas al lugar del hallazgo, un importante enclave comercial de la península ibérica en los primeros años de la Edad del Hierro.

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Imagen de la diosa Hathor esculpida en el Templo de Dendera, Egipto. Shutterstock

Un grupo de arqueólogos ha encontrado un amuleto y cuentas de collar de Hathor —la diosa egipcia de la alegría, la maternidad y el amor— de unos 3.000 años de antigüedad en un yacimiento del Cerro de San Vicente de Salamanca (Castilla y León, España), informaron este domingo medios locales.

El hallazgo corrió a cargo de un equipo de arqueólogos de la Universidad de Salamanca y del Ayuntamiento de esta ciudad y es el resultado de una serie de trabajos arqueológicos que empezaron en la década de 1990.

Se cree que las piezas fueron fabricadas alrededor del año 1.000 antes de Cristo (a.C.) en el Antiguo Egipto o en factorías fenicias de la época. El material usado para su elaboración es una cerámica de cuarzo denominada fayenza que solían usar los egipcios para sus trabajos artesanales y que destaca por el característico color azul que tienen los abalorios hallados.

Carlos Macarro, arqueólogo de ese Ayuntamiento, explica que los objetos ilustran “el intercambio comercial que se produjo al comienzo de la Edad del Hierro —entre los años 900 y 400 a.C.— en la península ibérica”, concretamente en lo que era Salamanca y luego la Vía de la Plata.

Destacada posición económica

Los expertos consideran que los objetos llegaron a través de comerciantes fenicios que buscaban “intercambiar productos con los indígenas de esta zona”, un enclave comercial muy importante en la península ibérica en aquel entonces.

Por lo general, este tipo de amuletos o figuras se encuentran en las necrópolis, aunque en esta ocasión el descubrimiento ha tenido lugar en lo que fue la casa de un gran señor de la época, que se supone que fue un importante comerciante de metales.

“Que hayan aparecido en esta casa puede demostrar que el propietario tenía que tener una destacada posición económica y social, porque era el único que podía haber comerciado con esas piezas”, aseguró Macarro.