La derecha radical avanza en América Latina aprovechando debilidad de la izquierda

La izquierda está asfixiada por la crisis económica, la falta de reformismo y la falta de horizontes que genere expectativas, entonces no logra entusiasmar a nadie. Es un problema que se expresa en el desencanto de una gran parte del electorado latinoamericano

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Montevideo (Mesa Américas), 23 may (Sputnik).- Mientras los gobiernos de izquierda en América Latina pierden capacidad de lograr cambios profundos, debido a la crisis económica internacional y por la falta de mayorías parlamentarias, la derecha radical gana terreno en un electorado descontento, advirtieron analistas en diálogo con la Agencia Sputnik.

El escenario político parece distar mucho de lo que fue la ola progresista de la primera década del siglo XXI. Las izquierdas que hoy están gobernando se ven presionadas por la crisis económica y muchas veces adolecen de “falta de reformismo”, ya que están limitadas por compromisos electorales que debieron hacer con partidos de centro, lo que ha derivado en un “desencanto” en la población, explicaron el politólogo colombiano Christian Arias Barona y el sociólogo argentino Ariel Goldstein.

Esto es capitalizado por sectores de ultraderecha, que adquirieron una fuerza electoral sin precedentes en los últimos 15 años en varios países de la región, como por ejemplo en Chile con José Antonio Kast, en Argentina con Javier Milei, en Paraguay con Payo Cubas, en Perú con Keiko Fujimori, y en Brasil, donde incluso llegaron al Gobierno con Jair Bolsonaro (2019-2022).

“La izquierda está asfixiada por la crisis económica, la falta de reformismo y la falta de horizontes que genere expectativas, entonces no logra entusiasmar a nadie. Es un problema que se expresa en el desencanto de una gran parte del electorado latinoamericano que no se siente motivado. Mientras tanto, la extrema derecha está capitalizando en Chile con Kast, en Argentina con Milei o en Brasil con Bolsonaro”, afirmó Goldstein, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet) y autor del libro “La reconquista autoritaria” (2023).

Goldstein y Arias Barona observaron que la izquierda está condicionada por acuerdos que realizó con otros partidos para ganar las elecciones, y además en muchos países de la región no tiene mayorías parlamentarias necesarias para impulsar sus proyectos.

“La izquierda no puede realizar sus programas porque no encuentra respaldo popular, no logra convencer para ganar elecciones de manera holgada. A principios de siglo veíamos que los progresismos lo lograron. Hoy vemos que en algunos casos ganan el gobierno, pero en el parlamento su fuerza queda en minoría”, dijo Arias Barona, docente de la Universidad de Buenos Aires e investigador del Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe y del Centro Estratégico de Análisis Geopolítico (Celag).

Para el experto, el caso de Perú, que atraviesa una profunda crisis política tras la destitución y encarcelamiento de Pedro Castillo, “es el más ejemplar”, pero también mencionó la “tensión constante” que sufre el Gobierno de Gustavo Petro, luego de que se desarmaran las alianzas políticas que había tejido en el Congreso y perdiera apoyo para sus ambiciosas reformas sociales.

Asimismo, mencionó el caso de la administración de Gabriel Boric en Chile, que sufrió un nuevo y duro golpe en las últimas elecciones para designar a los miembros del próximo Consejo Constitucional. El Partido Republicano, del ultraderechista Kast -quien reivindica la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990)- obtuvo 22 de los 51 escaños del órgano, transformándose en la tienda política con más poder de maniobra de cara al nuevo proceso para redactar una nueva Constitución a partir de junio.

Finalmente, en referencia a Argentina, Arias Barona sugirió que la frustración del electorado por la falta de reformas más radicales también podría verse reflejada en las urnas. Ese país celebrará elecciones primarias en agosto y presidenciales en octubre.

Según un informe de la consultora Giacobbe & Asociados publicado el lunes, el 65,1 por ciento de los argentinos cree que en las “próximas elecciones hay que frenar al kirchnerismo”. Asimismo, el estudio muestra a Milei como el referente político con mejor imagen, con 37 por ciento de las visiones positivas, seguido por Patricia Bullrich, exministra de Seguridad (36 por ciento), y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner (26,1).

A su vez, el fenómeno, según Goldstein, parece retroalimentarse: cuanto más fuerte se hace la derecha radical, la izquierda pierde más capacidad de convocatoria entre los jóvenes, al no tener las condiciones políticas, sociales ni económicas para emprender reformas “osadas” como las que empleó a principios de los 2000.

El analista sostuvo que el progresismo tiene que apostar por un “reformismo democrático”, “conectar con la cotidianeidad” de las personas y renegar el autoritarismo que venga tanto de la izquierda como de la derecha.

PELIGROS

El peligro de este escenario es que la ultraderecha no observa a la “democracia liberal” como un principio a defender, advirtieron los analistas.

“Hay una crisis democrática en América Latina y surgen estos sectores más extremistas donde la democracia liberal no es precisamente un valor prioritario, sino que más bien la desafían. Todos esos candidatos de la ultraderecha tienen características distintas de lo que es la derecha tradicional. Una cosa es (Sebastián) Piñera en Chile, (Mauricio) Macri en Argentina, Horacio Rodríguez Larreta, o Juan Manuel Santos en Colombia, y otra son estos sectores más radicalizados”, sostuvo Goldstein.

La derecha radicalizada reafirma “criterios conservadores” y defiende “valores autoritarios” que buscan captar el inconformismo por la crisis económica ocasionada por la pandemia del covid-19 y el conflicto en Ucrania, afirmó Arias Barona.

“Lo peligroso es que el autoritarismo aspira a la mano dura para proscribir a adversarios políticos. Eso es lo que manifiestan personajes como Bolsonaro o Milei. Sus seguidores actúan por fuera de los marcos legales en búsqueda de anular sus oponentes. (…) Mientras tanto, hay una incapacidad para ganar el consentimiento mayoritario por parte de la izquierda, lo que la obliga a hacer coalición y eso hace que se difuminen sus programas”, agregó.

El 8 de enero, miles de simpatizantes de Bolsonaro invadieron de forma violenta los edificios del Congreso Nacional, el Tribunal Supremo y el Palacio presidencial para impedir la continuidad del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, que había acabado de tomar posesión una semana antes.

Según el último estudio de opinión pública Latinobarómetro, que se realizó en 2021, solo un 49 por ciento de los latinoamericanos apoya el sistema democrático y un 51 por ciento cree que vale la pena perderle terreno a la democracia con tal de que los políticos les resuelvan los problemas a los ciudadanos.

Además, el 31 por ciento de los latinoamericanos apoyaría a un gobierno militar en reemplazo de uno democrático, se afirma en dicho informe.

REFLEJO CON EUROPA

Por otro lado, Goldstein consideró que la derecha radical latinoamericana tiene un “libreto común” con las fuerzas políticas en Europa.

“La derecha latinoamericana radical tiene el mismo libreto que las derechas extremistas en el resto del mundo. (La primera ministra italiana Giorgi) Meloni realizó una campaña con el lema ‘Patria, Dios y familia’, y Bolsonaro también la hizo con la misma idea”, señaló el analista.

En 2019, Meloni se expresó en contra de una legislación referida a la comunidad LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intergénero), y afirmó: “Soy mujer, madre, italiana y cristiana y no me quitarán eso”.

El 25 de septiembre, Kast felicitó la victoria de Meloni y le deseó “mucho éxito en su inagotable trabajo por defender y amar la libertad, la familia y el progreso de Italia”.

Según el portal argentino El Economista, el 15 de febrero Milei dijo que dialogó con Bolsonaro para “dar la batalla contra el socialismo en el continente sobre la base de los valores de ‘Dios, patria, familia y libertad'”.

Por otro lado, Goldstein aseguró que hay organizaciones internacionales y actores políticos que promueven este “libreto común”, como la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC), o el partido español Vox, que promovió la denominada Carta de Madrid, “firmada por los principales exponentes de la derecha radical latinoamericana”.

La Carta de Madrid fue elaborada el 26 de octubre de 2020 por la Fundación Disenso, presidida por Santiago Abascal, líder de Vox. En el documento se alerta el supuesto “avance del comunismo” en la “Iberoesfera” (término que usa Vox en referencia a Iberoamérica) y estipula la creación del Foro de Madrid, una alternativa al Foro de Sao Paulo y al Grupo de Puebla, las dos plataformas de la izquierda latinoamericana.

La CPAC es una cumbre anual política organizada por la Unión Conservadora Estadounidense. En junio de 2022 se realizó una edición en Brasil con la presencia Milei, Kast y el diputado brasileño Eduardo Bolsonaro.

“Ahora en la CPAC, el mayor evento conservador del mundo, con los futuros presidentes de Argentina, Javier Milei, y de Chile, José Antonio Kast”, escribió Eduardo Bolsonaro, el hijo del expresidente brasileño en su cuenta de Twitter.

El 18 de noviembre, la cumbre se realizó en México con el lema “Dios, Patria y familia”. (Sputnik)