Revelan el verdadero color del Sol y no es el que vemos

El debate sobre el color del Sol surge después de que el astrónomo del Centro Astrofísico Jorrell Bank de Reino Unido, Alastair Gunn, publicara un artículo donde asegura que el color real del Sol es blanco, pero que los ojos generalmente lo perciben de color amarillo.

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Imagen de Sandro Porto en Pixabay

No todo lo que ven nuestros ojos es cierto, así lo han demostrado los científicos al tratar de explicar cuál es el verdadero color del sol y por qué nuestros ojos lo ven de otro color.

Sputnik habló con el científico del Instituto de Investigación Espacial, Andréi Malijin para explicar este fenómeno visual.

El debate sobre el color del Sol surge después de que el astrónomo del Centro Astrofísico Jorrell Bank de Reino Unido, Alastair Gunn, publicara un artículo donde asegura que el color real del Sol es blanco, pero que los ojos generalmente lo perciben de color amarillo.

“La longitud de onda máxima en un espectro también determina generalmente el color aparente de un objeto.

En el caso del Sol, el espectro alcanza un pico en una longitud de onda que normalmente describiríamos como verde.

Sin embargo, en el estrecho rango del espectro visible, la cantidad de luz emitida en cada longitud de onda es casi exactamente la misma.

El ojo humano no percibe la luz promediando los distintos colores del espectro juntos. Por lo tanto, un ligero exceso de luz verde no se ve verde para el ojo humano, se ve blanco.

El Sol tendría que emitir solo luz verde para que nuestros ojos lo perciban como verde”, explicó el astrónomo.

Que dice la fisica

Desde el punto de vista de la física, el investigador del Instituto de Investigación Espacial Andréi Malijin hizo notar las estrellas son consideradas como cuerpos totalmente negros porque son objetos que absorben cualquier corriente de luz y no la reflejan.

Por eso, si se iluminara el Sol con una antorcha, este no reflejará nada.

Además, explicó que el resplandor de las estrellas proviene de la temperatura de su superficie ya que cada temperatura se caracteriza por la emisión en su propia longitud de onda.

La luz de una enana roja (estrellas pequeñas y relativamente frías) correspondería a 3.000 grados Kelvin, y para el Sol la curva de radiación correspondería a unos 5.500 grados Kelvin.

“Resumiendo todo esto vemos lo siguiente: el máximo de la radiación del Sol según la Ley de desplazamiento de Wien (establece la dependencia de la longitud de onda con la temperatura del cuerpo negro) se observa a una longitud de onda de 501 nanómetros.

Este color podría llamarse verde o turquesa. El rango de 500 a 570 nanómetros puede denominarse verde”, señaló Malijin.

Limitación visual

Sin embargo, el científico cree que no hay que sacar conclusiones precipitadas ya que el color denota la percepción que tiene una persona de una determinada radiación electromagnética.

Los ojos humanos están limitados en la amplitud de la percepción del color por tres tipos de fotorreceptores.

El receptor más sensible es el receptor L, responsable de la gama amarillo-rojo. Los receptores M y S son responsables de los colores verde-amarillo y violeta-azul, respectivamente.

El receptor L más sensible es el que más fácilmente capta la señal, por lo que una persona debe ver casi siempre las cosas en tonos rojos.

Equilibrio cromatico

Para compensar la diferencia de las señales recibidas, el cerebro las pone en equilibrio cromático.

“Casi todo el rango visible de la luz solar (380-780 nanómetros) está cubierto por la curva de radiación máxima del Sol.

Dada la especial percepción de nuestros órganos visuales, la radiación del Sol ilumina casi uniformemente los receptores L, M y S.

Nuestro cerebro lo corrige y nos dice que cada color es aproximadamente igual y acabamos viendo el blanco.

Eso es lo que dice el artículo original del científico británico”, concluyó Malijin.