Solidaridad de Rusia con Chile a través de los años

El presidente chileno, Gabriel Boric, ha condenado en reiteradas oportunidades la operación militar especial rusa en Ucrania, pero Rusia, asegura la jefa del CN Cepla, "tiene muchos amigos en Chile sin importar nada".

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Moscú, 14 sep (Sputnik).- A 50 años del golpe de Estado sangriento en Chile, Rusia se sigue solidarizando con el pueblo chileno por el sufrimiento que experimentó durante los tiempos de la dictadura del general Augusto Pinochet (del 11 de septiembre de 1973 al 11 de marzo de 1990).

Para recordar la referida fecha, del 11 de septiembre al 16 de octubre, la Biblioteca estatal de literatura extranjera Rudominó, en Moscú, celebra los días de la cultura chilena.

El programa cultural prevé proyecciones de películas, conferencias, exposiciones y lecturas en español, así como una reunión dedicada a las relaciones ruso-chilenas de antes y después del golpe militar.

Las relaciones diplomáticas entre la entonces Unión Soviética (URSS, 1922-1991) y Chile se establecieron en 1944, y a lo largo de su historia fueron interrumpidas dos veces: en 1947 en el contexto de la “Guerra Fría” (se restablecieron en 1964) y en 1973 (se restauraron en 1990).

El pueblo soviético percibió lo vivido en Chile con mucho dolor.

Tatiana Vladímirskaya, investigadora principal del Instituto de Latinoamérica de la Academia de Ciencias de Rusia, considera que para los estudiantes de Moscú los acontecimientos del 11 de septiembre fueron “un naufragio de esperanzas y de la comprensión de que el mundo debe ser justo”.

El Conjunto Grenada, grupo de música política ruso fundado en 1973, actuó “día y noche” en mítines, fábricas, universidades en apoyo de Chile, las universidades de Rusia celebraron festivales en memoria del cantautor chileno Víctor Jara, torturado y brutalmente asesinado por los golpistas.

Las manifestaciones de solidaridad con Chile en la URSS continuaron durante unos 20 años después del día del golpe.

Las relaciones actuales entre Rusia y Chile, según la presidenta del Comité Nacional para la Cooperación Económica con los Países Latinoamericanos (CN Cepla), Tatiana Mashkova, están pasando por tiempos difíciles.

El presidente chileno, Gabriel Boric, ha condenado en reiteradas oportunidades la operación militar especial rusa en Ucrania, pero Rusia, asegura la jefa del CN Cepla, “tiene muchos amigos en Chile sin importar nada”.

A pesar de la difícil situación política, el año pasado en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo participó el presidente de la Asociación Chilena de Robótica, Rodrigo Quevedo Silva, quien también intervino en el foro y exposición internacional “Empresario ruso”.

Los indicadores económicos muestran que, pese a la incertidumbre, la cooperación entre Moscú y Santiago se mantiene e incluso ha mejorado.

Según reveló Mashkova a esta agencia, en el primer semestre de este año, Rusia y Chile aumentaron el intercambio comercial un 37 por ciento frente al mismo periodo del año anterior, hasta unos 400 millones de dólares, tras una caída de 20 por ciento del comercio bilateral el año pasado.

Las cifras indican que las exportaciones rusas a Chile disminuyeron 2,5 veces, mientras las importaciones aumentaron un 46 por ciento. Rusia sigue suministrando a Chile fertilizantes complejos, derivados de los hidrocarburos, harina, y los chilenos como de costumbre suministran vino, mariscos, frutas secas y fruta fresca.

UNIÓN ESPIRITUAL

La presencia de la Iglesia ortodoxa rusa en Chile es un hecho poco conocido en ambos países, sin embargo la Iglesia ortodoxa desempeña un papel muy importante en el desarrollo de las relaciones culturales y humanitarias entre Rusia y otros países, en particular con los Estados de América Latina.

La región latinoamericana es predominantemente católica, pero desde mediados del siglo XIX, muchos países de la región comenzaron a recibir a inmigrantes del entonces Imperio ruso (1721-1917).

El director general adjunto de la Biblioteca estatal de literatura extranjera Rudominó Miguel Palacio señala que los emigrantes rusos trajeron consigo sus tradiciones, estilo de vida y fe, y los templos fueron lo primero que construyeron en lugares de su llegada.

“El templo ortodoxo era un concepto clave de la vida de los inmigrantes rusos dondequiera que estuvieran”, señala Palacio.

En particular,  en la capital chilena se encuentra la Iglesia Ortodoxa Rusa de la Santísima Trinidad y Santísima Virgen de Kazán, además en la ciudad de Concepción, en el centro sur de Chile, está ubicada una pequeña iglesia ortodoxa, construida en particular gracias a los esfuerzos del sacerdote Alexis Aedo Vilugrón.

La Iglesia ortodoxa rusa, que está representada por sus parroquias en más de 60 países del mundo, también desempeña un papel importante en el desarrollo de las relaciones diplomáticas con los países latinoamericanos, incluido Chile.

En 2004, el entonces presidente de Chile Ricardo Lagos (2000-2006) durante su visita a Moscú fue acogido por el entonces Patriarca de la Iglesia ortodoxa Alexis II.

Es obvio que pese a las circunstancias políticas actuales, los pueblos de Rusia y Chile están unidos por valores culturales y espirituales, y nada puede cortar estos lazos históricos. (Sputnik)

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