Chile en crisis de seguridad a tres frentes

Según datos oficiales de Carabineros, este año se han registrado 5.629 robos violentos con utilización de vehículos, siendo la encerrona el método que más aumentó con respecto al año pasado

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Según datos oficiales de Carabineros, este año se han registrado 5.629 robos violentos con utilización de vehículos, siendo la encerrona el método que más aumentó con respecto al año pasado

Santiago, 9 ago (Sputnik).- Un conductor llegó tarde a su domicilio la madrugada de este martes en la comuna de San Bernardo, en la zona sur de Santiago de Chile, cuando un auto le cerró el caminoDos hombres se bajaron y le intentaron sustraer el vehículo, sin saber que el conductor era carabinero (policía militarizado), quien les disparó y logró repeler el robo.

En realidad los asaltantes eran meros adolescentes. Carabineros los detuvo y comprobó que uno tiene 17 años y el otro solo 14. Este último resultó herido de bala y es atendido en un hospital.

Los inexpertos jóvenes buscaban incursionar en el delito “de moda” que sacude a Santiago y a las zonas urbanas del centro del país: la encerrona. La técnica consiste en que una banda utiliza uno o dos vehículos para obstruir el camino de algún auto, para luego intimidar al conductor, robarle el coche y huir en él.

“Hay una situación general de inseguridad desbordada en Chile. Han aumentado de manera exponencial los delitos contra la propiedad en Santiago, mientras en el norte y en el sur los ataques están rebasando los límites de delincuencia que tiene normalmente el país”, dijo a Agencia Sputnik el diputado del partido Unión Demócrata Independiente (derecha) Henry Leal, integrante de la Comisión de Seguridad Ciudadana de la Cámara de Diputados.

Leal denunció falta de interés para abordar la materia en el Congreso, afirmando que existe una “sequía legislativa” en temas de seguridad. “No se está tocando el tema en lo absoluto, y el mayor problema es el gran legislador, que es el Ejecutivo, que tiene las mayores facultades para redactar proyectos de ley que signifiquen gasto fiscal y tiene el poder para decretar urgencias legislativas, pero no ha tomado este problema como una prioridad. La seguridad no es un tema de un sector político, sino que debe ser algo transversal. Y el Gobierno tiene que pasar de los anuncios a la acción”, sentenció.

ZONA CENTRAL

Según datos oficiales de Carabineros, este año se han registrado 5.629 robos violentos con utilización de vehículos, siendo la encerrona el método que más aumentó con respecto al año pasado, con un alza de 110 por ciento. También se destacó la expansión del modus operandi del “portonazo”, donde un conductor es abordado mientras abre la reja de su casa, y el “abordazo”, donde delincuentes se bajan de un auto para asaltar a un peatón.

Otro fenómeno que afecta a la capital son las mafias de vendedores ambulantes, que han logrado ocupar zonas completas de la ciudad con un poder que les permite evitar los controles policiales y las fiscalizaciones.

Estas agrupaciones se organizaron de manera jerárquica, utilizando incluso “soldados”, hombres encargados de la seguridad, que portan armas ilegales para detener a aquellos que intenten impedir el funcionamiento de sus ferias.

En marzo, estas bandas tomaron notoriedad pública cuando fueron registradas infiltrándose en las protestas ciudadanas con palos y fierros, con los cuales golpearon a estudiantes y manifestantes para evitar que ese tipo de manifestaciones interrumpiera sus ventas. Y el 1 de mayo se desató la tragedia, cuando uno de sus soldados utilizó un arma de fuego para repeler una manifestación, asesinando a Francisca Sandoval, una reportera del medio independiente Señal 3 La Victoria.

El Ministerio del Interior inició una serie de operativos llamados “copamientos”, que consisten en inundar una zona con policías para hacer redadas en lugares donde domina este tipo de comercio, logrando buenos resultados en algunas comunas como Maipú (zona sur de Santiago) y Estación Central (zona centro). Sin embargo, la sensación de inseguridad entre la población persiste.

Para 52 por ciento de los chilenos, la delincuencia es su principal preocupación, según la encuestadora Ipsos.

NORTE Y SUR

La crisis migratoria que atraviesa la zona norte de Chile desde el año pasado, producto de una ola descontrolada de ingreso de migrantes por pasos no habilitados provenientes de Bolivia, no solo ha generado hacinamiento y colapso en algunas ciudades, sino que también parece haber elevado los delitos de mayor connotación social.

En la región de Antofagasta, limítrofe de Bolivia, los homicidios aumentaron 167 por ciento respecto del año pasado, según cifras de Carabineros. Solo el mes pasado se registraron cuatro hechos violentos que terminaron con personas asesinadas.

Además, crecieron los robos con intimidación, las violaciones, los delitos de lesiones, los robos con violencia y los robos con intimidación, y se agregaron a la lista algunos ilícitos importados, como por ejemplo, el sicariato.

Una de las noticias que más causó impacto este año fue el descubrimiento de que integrantes de la megabanda internacional Tren de Aragua, originaria de Venezuela, ingresaron a Chile por el norte e instalaron en la ciudad de Arica uno de sus centros de operaciones para organizar algunos delitos como robos, secuestros, tráfico de migrantes y trata de personas.

Durante el año han sido detenidos al menos seis miembros de esta organización repartidos por todo Chile, dejando en evidencia que ya operan en Tarapacá (norte), Huara (norte), La Serena (centro norte), Valparaíso (centro), Talca (centro), Quilpué (centro), Quillota (centro), Concepción (centro sur), Temuco (sur) y Santiago.

Mientras, en el sur, continúa lo que se denomina “violencia rural”. Hace décadas se han registrado en las regiones de La Araucanía y el Biobío una serie de atentados incendiarios y armados contra empresas forestales, predios, iglesias, empresas de áridos y otros inmuebles, lo que algunos grupos han reivindicado como parte de una legítima lucha del pueblo indígena mapuche para restituir sus tierras usurpadas, mientras que otros lo califican como actos terroristas, aunque la justicia aún no determina a ciencia cierta la autoría de estos hechos.

En lo que va de 2022, 40 personas han sido condenadas por ilícitos relacionados con la violencia rural, siendo los cargos principales el incendio, el tráfico de armas y homicidios frustrados.

MILITARIZACIÓN

Existe un consenso en la política chilena de que las policías no están dando abasto en materia de control de orden público, es por ello que el presidente Gabriel Boric decidió continuar con el estado de excepción constitucional de emergencia que rige en el sur desde el periodo de su antecesor, Sebastián Piñera (2018-2022), a pesar de que en su campaña Boric aseguró que la militarización no era una solución para detener la violencia rural.

La militarización permitió reducir en 42 por ciento los hechos de violencia en el sur, según datos del mismo Ministerio del Interior, lo que ha motivado a algunos parlamentarios a solicitar a Boric que replique la medida en el norte del país. “El presidente debe decretar estado de excepción en el norte, ya que hemos visto como crecen los delitos por porte de armas de fuego o por drogas. En la comisión hemos escuchado a Carabineros y a la Policía de Investigaciones y todos comparten el mismo diagnóstico, que el tema está desbordado”, dijo Leal a Sputnik.

El exministro del Interior de Piñera, Rodrigo Delgado, fue más allá y aseguró al medio Meganoticias que también se debería decretar una militarización en Santiago. Consultada al respecto, la actual ministra de la cartera, Izkia Siches, explicó en conferencia de prensa que si bien eso no está en análisis, no descartó que el presidente sí decrete un estado de excepción en la zona norte. (Sputnik)