Nueva ola izquierdista latinoamericana elude impacto con EEUU

Los presidentes Gabriel Boric, en Chile, Alberto Fernández, en Argentina, y Andrés Manuel López Obrador, en México, así como el candidato presidencial izquierdista colombiano Gustavo Petro, eluden la confrontación con la Casa Blanca y promueven una política exterior más moderada.

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Los presidentes Gabriel Boric, en Chile, Alberto Fernández, en Argentina, y Andrés Manuel López Obrador, en México, así como el candidato presidencial izquierdista colombiano Gustavo Petro, eluden la confrontación con la Casa Blanca y promueven una política exterior más moderada.

Montevideo (Mesa Américas), 26 abr (Sputnik).-  Los nuevos gobiernos izquierdistas en América Latina presentan un perfil distinto a los de la llamada “ola progresista” de la primera década del siglo XXI en política exterior. Ya no son comunes, salvo excepciones, las posturas desafiantes a Washington de, por ejemplo, el argentino Néstor Kirchner (2003-2007), el boliviano Evo Morales (2006-2019) o el ecuatoriano Rafael Correa (2007-2017).

Los presidentes Gabriel Boric, en Chile, Alberto Fernández, en Argentina, y Andrés Manuel López Obrador, en México, así como el candidato presidencial izquierdista colombiano Gustavo Petro, eluden la confrontación con la Casa Blanca y promueven una política exterior más moderada.

El motivo de este cambio se debe a que América Latina ya no tiene las mismas capacidades para ser independiente de Washington: EEUU se encargó de impulsar un período de restauración después de la ola progresista (2000-2015) y la región tuvo una gran expansión del endeudamiento externo, lo que implicó un aumento de la dependencia al Gobierno norteamericano.

“El progresismo latinoamericano ya no puede tener una posición tan firme de independencia de EEUU. Estos nuevos gobiernos progresistas son mucho más moderados que antes. Ni Petro ni Boric ni López Obrador ni Alberto Fernández están en términos programáticos dirigiendo su ruta hacia ello. Hay una moderación de esas expectativas”, dijo a la Agencia Sputnik el politólogo colombiano Christian Arias Barona, de la Universidad de Buenos Aires.

En otras palabras, estos nuevos gobiernos ya no podrán tomar acciones como las de Correa, quien expulsó a la Agencia de los EEUU para el Desarrollo (Usaid) de Ecuador, o las de Evo Morales, quien echó a la agencia antidrogas estadounidense DEA y a la CIA (Agencia Central de Inteligencia) de Bolivia.

Arias Barona explicó que en la región se está dando “por sentado” que EEUU juega un “rol preponderante” en la región, por lo que los gobiernos de izquierda ya no buscan desplazarlo de “manera frontal” como se dio en las primeras décadas del siglo XXI.

DEPENDENCIA

El especialista explicó que, previo a la pandemia del covid-19, América Latina aumentó su dependencia de EEUU por el incremento de su endeudamiento externo.

“También hay que tener en cuenta que en ese mismo período EEUU desplegó una especie de restauración conservadora, que llevó a que varios gobiernos de derecha ganaran las elecciones (en América Latina), por lo que el cambio de administraciones también debilitó la estructura de posible independencia que tenían los estados latinoamericanos para salir de la tutela de EEUU y crear otros esquemas de integración regional como el caso de la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas”, agregó.

La Unasur fue fundada en 2008 con la idea de incrementar el intercambio cultural, social y comercial en el sur de América Latina y desde esa región con otras del mundo.

Inicialmente, estuvo conformada por Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela.

No obstante, el bloque está en crisis desde 2018 por diferencias políticas entre sus países miembros y quedó paralizado desde abril de 2019, cuando Bolivia pasó la presidencia pro tempore a Brasil.

LOS NUEVOS INTENTOS

Por otro lado, Arias Barona explicó que, a pesar de esta situación de dependencia, los nuevos gobiernos intentan recomponer el diálogo regional en donde no participe EEUU.

“Los estados latinoamericanos progresistas buscan mantener el canal de contacto con Washington, y además tratan de generar alianzas donde EEUU no sea el protagonista o ejerzan la tutela de los temas que quieran tratar estos estados”, agregó.

El excandidato presidencial chileno Marco Enríquez-Ominami y el magíster de Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Aníbal García Fernández dijeron el 15 de enero a la Agencia Sputnik que la izquierda regional tiene su mirada fija en un nuevo proyecto de integración basado en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

De esta forma, la Celac adquiere una nueva relevancia, impulsada por los gobiernos progresistas de México, Argentina y Bolivia, a los que se podrían unir Chile, Brasil y Colombia, si triunfa Petro en las próximas elecciones en ese país.

Hace unos meses, el foro académico y político de la izquierda latinoamericana Grupo de Puebla pidió que los organismos de integración de América Latina se articulen para fortalecer a la Celac y así reemplazar a la Organización de los Estados Americanos (OEA).

El 8 de enero, Argentina asumió la presidencia de la Celac.

Creada en 2011, la Celac es el foro más representativo de la región, ya que reúne a los 33 países de América Latina y el Caribe.

El Grupo de Puebla, una colectividad que está formada por 53 líderes progresistas, tiene entre sus integrantes más destacados a los expresidentes Correa, Dilma Rousseff (Brasil, 2011-2016), Fernando Lugo (Paraguay, 2008-2012) y José Luis Rodríguez Zapatero (España, 2004-2011), entre otros. (Sputnik)