¿Por qué dios no existe? La explicación científica de Stephen Hawking

En su último libro, 'Breves respuestas a las grandes preguntas', publicado después de su muerte, el físico británico Stephen Hawking se animó a contestar la indagación que todos nos hacemos al menos una vez en la vida: ¿Hay un dios?. Según explica, la clave es compleja y está en comprender el 'Big Bang'.

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La creación: fresco de Michelangelo Buonarroti Dominio Publico

Cuando el célebre físico Stephen Hawking nació, el 8 de enero de 1942, toda la preocupación del mundo estaba centrada en problemas más terrenales como la Segunda Guerra Mundial. A pesar del difícil contexto en el que creció, el científico se las ingenió para apuntar la mira más alto y, durante su vida, intentar explicar los fenómenos que permitieron el nacimiento del universo.

En el segundo aniversario de su nacimiento luego de su desaparición física, el razonamiento sobre la no existencia de un dios todopoderoso, incluido en su último libro Breves respuestas a las grandes preguntas sigue vigente y se mantiene como un argumento de referencia entre los defensores del método científico.

En el libro póstumo, y en fragmentos recopilados en el blog Brain Pickings,  Hawking destaca que las ‘leyes de la naturaleza‘ son “el descubrimiento más grande de la Humanidad” y aclara que estas leyes son las que “nos dirán si necesitamos un dios para explicar el universo”.

Para comenzar, el científico aclara que se refiere a “Dios” como una corporización de esas leyes de la naturaleza. Hawking considera que la visión de un dios a imagen y semejanza del ser humano es poco probable, debido a la “insignificancia” de la humanidad en el espacio total del universo. La clave, de todos modos, está en comprender “la mente” de ese dios que creó el universo, algo que según él sucedería finalmente sobre el final del siglo XXI.

La postura de Hawking es contundente: “Creo que el universo se creó espontáneamente desde la nada, de acuerdo a las leyes de la ciencia”.

Pero ¿cómo es posible? Según el científico, para comprenderlo debemos conocer primero cuál es la “receta de cocina” del universo, basada en tres ingredientes: materia, energía y espacio. De todos modos, hay que explicar cómo esos tres ingredientes se mezclaron para generar lo que conocemos como el ‘Big Bang’.

“El gran misterio en el corazón del Big Bang es explicar cómo todo un fantástico y enorme universo de espacio y energía puede materializarse de la nada. El secreto reside en uno de las verdades más extrañas de nuestro cosmos. Las leyes de la física requieren la existencia de algo llamado ‘energía negativa'”, introduce el físico en su libro.

Para explicarlo mejor, Hawking hace una curiosa analogía: “Imaginen que un hombre quiere construir una colina en un terreno plano. La colina representará el universo. Para hacer su colina, cava un hoyo en el suelo y utiliza esa tierra para crear su colina. Por supuesto, él no está solamente haciendo una colina; también está cavando un hoyo, que es la versión negativa de la colina. El material que había en el hoyo ahora está en la colina, quedando perfectamente balanceado. Esto es el principio detrás de lo que sucedió en el comienzo del Universo”.

Cuando sucedió el Big Bang, detalla el físico, se produjo una cantidad masiva de energía positiva pero al mismo tiempo la misma cantidad de energía negativa, de manera de mantener el balance entre ambas de acuerdo a las leyes de la naturaleza. Esa energía negativa se mantiene alojada en el espacio, el tercer ingrediente del Big Bang, que funciona como un depósito gigante de energía negativa.

Hawking considera que eso demuestra que “si el universo se creó desde la nada, entonces no necesitas un dios para crearlo”. “El universo es el mejor almuerzo gratis”, ironiza en el libro.

Pero las preguntas no terminan ahí. El físico se propone responder también la siguiente pregunta clave: “¿Creó dios las leyes cuánticas que permitieran que el Big Bang sucediera?”.