Escuela de Astronautas de Chile, donde crece el futuro espacial de Latinoamérica

Te contamos cómo surgió en Chile la primera Escuela de Astronautas de Latinoamérica que trabaja en resolver dos grandes problemáticas de la educación actual: el escaso conocimiento científico y la obesidad.

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© FOTO : CORTESÍA DE LA ESCUELA DE ASTRONAUTAS DE CHILE

Desde la ciudad de Rancagua en el centro de Chile, el psicólogo aeroespacial Crystian Sánchez Ortiz dialogó con Sputnik sobre este proyecto que nació de su labor como divulgador científico para niños escolares y de su crecimiento como padre.

“En mis charlas en los colegios me encontré con la satisfacción de que a los niños les interesa la ciencia, a pesar de que comúnmente pensamos que los niños se aburren la realidad es que el gran problema está en la educación, en cómo se enseña”, observó Sánchez, quien además es asesor de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC).

Fue en las aulas donde este investigador del Ejército chileno entendió que la enseñanza de la ciencia requería un cambio, “algo significativo que lograse captar la atención de los niños más allá del sentido lúdico y que despertase su pasión”.

Según explicó Sánchez, “en Chile existen dos grandes problemas en la educación primaria: la escasa alfabetización científica y la obesidad y el sedentarismo infantil. “Tras mucho pensar se me ocurrió la idea de crear una escuela de astronautas donde pudiera fomentar mi pasión por el espacio”.

Por otro lado, el rechazo escolar de su hijo lo convenció de generar un incentivo, y así surgió también un programa metodológico orientado a niños en edad escolar que comprende desde charlas sobre la carrera espacial, la astronomía y hasta los dinosaurios.

“Fue con mi hijo que empecé a probar este programa que luego resultó atractivo para mis alumnos, con quienes conversaba sobre Marte y la próxima frontera, crónicas de la exploración espacial, visitas a otros mundos, extraterrestres, entre otros temas. Así creé este programa de nivel básico”, contó el profesor.

Para elaborar la metodología, Sánchez utilizó un método de enseñanza finlandés basado en la experiencia, que en 2011 lo hizo merecedor del tercer lugar del concurso internacional ‘Science Slam Helsinki’ en la categoría de divulgación científica.

“El programa fue todo un éxito cuando lo probamos en la primera escuela en 2015 y desde entonces no hemos parado”, aseguró el psicólogo entusiasmado.

Durante la cursada, la escuela de astronautas funciona como asignatura extracurricular que se imparte los sábados en distintos colegios, en un inicio en la comuna de Mostazal. Con la colaboración de siete profesores, entre ellos especialistas en nutrición y entrenamiento físico, el proyecto ha abarcado más de 12 escuelas y 180 alumnos, de los cuales 35 trabajan de forma permanente.

“Los colegios hacen una convocatoria a todos los alumnos interesados entre 8 y 12 años, que es la etapa donde, según mis estudios, se logra un mayor impacto vocacional en los niños”.

Las clases comprenden un período de casi tres meses donde se abarcan temas tan complejos como la robótica, cohetería, astronomía planetaria, pilotaje de drones, ciencia, nutrición espacial, alimentación saludable y preparación física.

El reconocido programa de este psicólogo del Ejército chileno también comprende la historia espacial de Rusia. La clase ‘Crónica de la exploración espacial’ cuenta la epopeya de octubre de 1957, cuando los rusos lanzaron el satélite Sputnik.

“También les cuento cómo la URSS mantuvo la primacía durante muchos años de lo que era la carrera espacial, hasta que Yuri Gagarin, con 27 años, se convirtió en el primer ser humano en viajar al espacio. Es imprescindible que ellos conozcan esto hitos históricos”, aclaró el profesor.

Entre lo sueños que algún día Sánchez espera cumplir para sus alumnos está la visita al Museo de la Cosmonáutica en Moscú.

“Yo tomo al astronauta como el triunfo del hombre ante lo imposible, y eso les da a los niños la posibilidad de soñar y atreverse a hacer algo distinto y convertirse en astronautas, por eso se entrena físicamente, comen sano y aprenden ciencia”.

Para el verano la escuela organiza los famosos campamentos espaciales desde hace dos años que combina con charlas de astronomía al aire libre.

Durante estos tres años, el proyecto de Sánchez se ha consolidado como método de enseñanza, al punto de que cuenta con el auspicio y financiamiento local y de instituciones como el Observatorio ALMA en San Pedro de Atacama, donde en 2017 unos 35 niños pudieron conocer sus instalaciones gracias a este proyecto.

Para 2019, la escuela tiene previsto funcionar como una fundación sin ánimos de lucro, “un lugar donde lleguen niños de todo Chile y de toda Latinoamérica”, destacó su creador.

Hoy día la mayoría de los niños pertenecen a colegios públicos, donde nunca antes habían tenido la posibilidad de acceder a este tipo de formación. “Además, los profesores tenemos nuestros uniformes de astronautas y trajes espaciales para las clases”, agregó.

“Honestamente nunca pensé que este proyecto se hiciera tan popular en mi país, ni que se iba a exportar al extranjero [como sucedió con la escuela de astronautas de Paraguay]. Fue un juego mío que tenía que ver con la intención de ver a mi hijo feliz”, expresó Sánchez.