La violencia política, protagonista de las elecciones colombianas

La violencia política continúa y es especialmente preocupante en la campaña de cara a las presidenciales de este domingo.

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Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Bogotá, 27 may (Sputnik).-  El histórico acuerdo firmado en 2016 por el Estado colombiano y las ahora extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) trajo la esperanza de que el país podría emprender finalmente un camino hacia la paz.

Pero este sigue siendo arduo: la violencia política continúa y fue especialmente preocupante en la campaña de cara a las presidenciales de este domingo.

A partir de la salida de las FARC de los territorios donde operaban, nuevos actores armados, guerrillas más pequeñas y grupos de narcotraficantes disfrazados de paramilitares han cooptado la violencia que no solo se ha enfocado contra líderes sociales sino también contra políticos.

La Fundación Paz y Reconciliación registró, a un mes de las últimas elecciones legislativas de marzo, “163 víctimas de violencia electoral y 124 hechos asociados”. Además, señaló que cada dos días se contabiliza una víctima de violencia político-electoral en el país.

“En Colombia, la violencia electoral está atada no solo a las dinámicas locales de conflicto armado y criminalidad, sino también a las dinámicas políticas clientelares y corruptas. Tradicionalmente, la violencia es un mecanismo más de competencia electoral en el país”, se puede leer en el último informe de la organización, el cual señala que esta violencia viene acompañada de un mecanismo de corrupción en alianza con grupos al margen de la ley.

 

Señala además que los grandes casos de corrupción -como el escándalo de la constructora brasileña Odebrecht- están relacionados con miembros de clanes políticos, quienes “canalizan todas las formas de corrupción para mover maquinarias clientelares multimillonarias en sus regiones”.

Durante todo el calendario electoral en 2022 se han dado distintos hechos de violencia política, como el incendio provocado en la casa del alcalde de El Charco, Nariño (sur) el 4 de febrero, el atentado al gobernador del Caquetá (este), Arnulfo Gasca, y dos atentados contra diputados del Chocó con explosivos en sus casas el 7 y 9 de enero.

Pero son solo algunos ejemplos. Se registraron hechos de violencia en varios departamentos: Valle del Cauca (14), Magdalena (11), Antioquia (10), Cauca (10) Bogotá (8), La Guajira (7) y Norte de Santander (7).

La mayor cantidad de víctimas se registró en Bogotá (20), seguida por La Guajira (15), Valle del Cauca (14), Antioquia (13), Norte de Santander (13) y Chocó (11).

AMENAZA A PETRO

La violencia política no es únicamente contra líderes sociales o políticos en regiones apartadas de Colombia. El candidato presidencial de la coalición de izquierda Pacto Histórico, Gustavo Petro, y su compañera de fórmula, Francia Márquez, fueron objeto de múltiples amenazas desde que iniciaron su recorrido por el país.

A comienzos de mayo, su equipo de campaña informó que la organización criminal La Cordillera -uno de los principales actores armados, encargado del control de la droga que produce el país- amenazó de muerte al candidato presidencial, lo que desató una lluvia de pronunciamientos de solidaridad, incluyendo la de más 50 líderes internacionales que firmaron una carta.

“Nosotros, representantes electos, líderes y lideresas de todo el mundo, expresamos nuestra grave preocupación por la creciente amenaza de violencia, asesinato e injerencia en las elecciones presidenciales del 29 de mayo en Colombia”, reza la misiva firmada por líderes como el expresidente ecuatoriano Rafael Correa (2007-2017) y el intelectual y activista estadounidense Noam Chomsky.

Desde las amenazas, Petro y Márquez debieron dar sus discursos rodeados de escudos antibalas y docenas de guardias para proteger su vida. Incluso queda la postal del candidato presidencial detrás de una barricada de metal dando su discurso de cierre de campaña en la Plaza de Bolívar de Bogotá.

El pasado 22 de mayo, Márquez fue intimidada por un láser apuntado a su rostro y que hizo que no pudiera terminar de dar su discurso en una de las plazas más importantes de la capital colombiana.

Al final, un estudiante de 18 años aceptó que se trató de una broma y pidió perdón, pero el hecho deja ver que la tensión por un posible atentado o asesinato siempre está presente.

“Este momento que estamos pasando, en donde no podemos expresarnos públicamente, es lo que nos prometemos cambiar. Gracias, mi gente. Vamos a cambiar esa violencia, dure lo que dure, cueste lo que cueste. Vamos a liberar a nuestro pueblo, a nuestro país”, dijo llorando la candidata antes de ser bajada por su esquema de seguridad.

AMENZAS A GUTIÉRREZ

La violencia política también tocó las puertas del candidato de la coalición de derecha Equipo por Colombia, Federico Gutiérrez, quien denunció el 15 de mayo que había recibido amenazas contra su vida por parte de un grupo autodenominado Águilas Negras.

Las amenazas llegaron en un panfleto a la sede de campaña del aspirante presidencial y también señalaban como objetivo militar a Enrique Peñalosa (exalcalde de Bogotá y miembro de la coalición del candidato), Juan Camilo Restrepo (alcalde encargado de Medellín), Luis Felipe Henao (el jefe de campaña de Gutiérrez) y Mateo Restrepo Villegas (empresario de Medellín).

El próximo 29 de mayo Colombia escogerá el próximo presidente del país en medio de la incertidumbre y la esperanza, en una de las elecciones más tensas de los últimos años. (Sputnik)