Pedro Castillo: acorralado en Perú por el Congreso y con futuro sombrío

Castillo tiene cinco investigaciones en su contra, de las cuales cuatro son por presunta corrupción. El presidente ha rechazado estas acusaciones y denuncia que son parte de un complot en su contra para sacarlo del cargo.

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Castillo tiene cinco investigaciones en su contra, de las cuales cuatro son por presunta corrupción. El presidente ha rechazado estas acusaciones y denuncia que son parte de un complot en su contra para sacarlo del cargo.

Montevideo (Mesa Américas), 28 jul (Sputnik).- Este jueves, el presidente de Perú, Pedro Castillo, cumple un año en el cargo, pero sus posibilidades de continuar son mínimas: acorralado por el Congreso, no ha podido cumplir con una de sus promesas electorales que también significaría una salida a sus problemas: la reforma constitucional.

A pesar de que el sistema parlamentarista siempre ha complejizado la gobernanza en Perú, Castillo parece haberse llevado el peor trago: son tantas las atribuciones del Congreso que su administración sufre una rotación de un ministro por semana.

El órgano legislativo ya censuró a cuatro e interpeló a 25 altos funcionarios, lo que supone un récord para cualquier Gobierno democrático.

Sin la posibilidad de gobernar por decreto y con varias causas judiciales en su contra, todo indica que su mandato terminaría muy pronto.

“Es un presidente que no tiene capacidad de acción por el parlamento. El primer problema que tiene es un obstruccionismo parlamentario exagerado que no se ve en ningún otro país, que distingue a Perú de otros sistemas parlamentaristas latinoamericanos. Es un parlamentarismo de facto, (el Congreso) tiene muchísimas atribuciones y las ha ido incrementando en los últimos tres años”, dijo a la Agencia Sputnik la socióloga argentina Bárbara Ester, del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag).

La analista explicó que en Perú existe muy poca posibilidad de actuar por decreto, por lo que cualquier propuesta tiene que pasar por el Congreso, el cual está compuesto por una mayoría opositora. Pero además, el propio partido oficialista Perú Libre (izquierda) ha tenido divisiones internas, lo que hace difícil que se pueda “gobernar y tener una agenda propia”.

Dentro de Perú Libre hay un sector que sigue a Castillo y otro que tiene como líder el ex primer ministro y actual congresista Guido Bellido La tensión ha sido tal entre ambos sectores que el propio mandatario decidió, a fines de julio, renunciar a su militancia en el partido.

“En parte, puede que (a Castillo) le haya faltado iniciativa política para plantear las reformas más importantes dentro de las pocas herramientas que tenía o impulsar una medida de mayor presión para el parlamento. Pero la realidad es que la rotación de ministros en el gabinete es altísima, uno por semana aproximadamente. Lo único que logró el Ejecutivo es un bloque de contención (en el Congreso) para que la oposición no llegue a los votos para destituir al presidente”, agregó Ester.

SIN SALIDA

Castillo tiene cinco investigaciones en su contra, de las cuales cuatro son por presunta corrupción. El presidente ha rechazado estas acusaciones y denuncia que son parte de un complot en su contra para sacarlo del cargo.

Además, durante este primer año, ha enfrentado diversos intentos de destitución por “incapacidad moral”, impulsados por la oposición en el Congreso.

Ester subrayó esto no es nada nuevo para Perú: este país sudamericano contabiliza ya seis mandatarios acusados de corrupción en los últimos 30 años.

Para la analista, la única salida para Castillo es una reforma constitucional, pero es “inalcanzable”.

El artículo 206 de la Constitución de Perú establece que una reforma constitucional debe ser aprobada por el Congreso con mayoría absoluta (66 votos como mínimo), y ratificada mediante referendo. La consulta popular puede eludirse si, en dos legislaturas consecutivas, la propuesta es aprobada por al menos 87 congresistas.

Ester sostiene que esto ahora “es imposible”, porque Perú Libre tiene 44 votos y no cuenta con posibilidad de alianzas.

Una de las promesas hechas en campaña por Castillo en 2021 fue la reforma de la carta magna, a la que considera “neoliberal”.

El 16 de julio, el expresidente Francisco Sagasti (2020-2021) divulgó una iniciativa para recortar el mandato de Castillo y reformar el sistema electoral, pero para ser tratada por el Congreso deberá ser formalmente presentada por un legislador o a través de recolección de firmas.

La analista sostuvo que “Castillo no tiene muchas posibilidades” para sobrevivir en el cargo y tiene un futuro “muy malo en todos los frentes”.

“Lo puede salvar una movilización social o algo muy inesperado. Y él estuvo sin cumplir un año para reformar la Constitución. No hizo una jugada arriesgada para ponerse a la calle de su lado (…) Tiene muy poco margen de jugada. Lo que pasa es que si en un año no cumpliste tus promesas, hubo un desgaste, y tiene muy poca aprobación”, reflexionó.

Según el sondeo de Datum, publicado el 14 de julio, la gestión de Castillo tiene una desaprobación ciudadana del 75 por ciento. (Sputnik)